Hoy pediré por el cáncer infantil.
Son muchas las cosas que se pueden pedir. Por pedir que no quede. Primero para los niños, para las familias, para los hospitales, para sus profesionales… pero este año quizás toque pedir para algo tan vital, tan importante como es la investigación. Perdón, la INVESTIGACIÓN EN EL CÁNCER INFANTIL, que aunque parece lo mismo, no lo es.
Hay que investigar sobre las causas que lo producen, la prevención, las medicaciones, los resultados de las terapias, los efectos secundarios, … y tantas cosas que afectan durante y después de los tratamientos que se aplican a los niños, que nada o muy poco tienen que ver con los de los adultos. De todo esto depende no solo la curación, que aunque el porcentaje sea alto no solo se puede sino que se debe subir, además depende la calidad de vida que les queda a muchos de estos niños. No olvidemos que los tratamientos son duros y que muchas veces las operaciones son radicales y todo esto hace que queden secuelas de por vida.
Hoy en día la financiación económica para estas investigaciones es escasa y esto hace que los que se dedican a ella se vean condicionados y limitados, y esto lamentablemente acaba repercutiendo en los niños que luchan día a día, y de que manera, contra la enfermedad. Además conviene saber que no todos los cánceres infantiles son iguales, que dentro de ellos unos tienen mejor pronóstico que otros y que hay algunos, que por ser aun más raros, ni siquiera se investiga sobre ellos o la investigación es mínima. Ese fue el caso de Alejandro, sobre su tumor apenas había bibliografía.
Hoy es 15 de febrero.
DÍA INTERNACIONAL CONTRA EL CÁNCER INFANTIL.
Quizás alguno de los que ahora estén leyendo, hoy se cruce con alguna mesa, con algún acto, o simplemente le coloquen una pegatina para apoyar el cáncer infantil. No le des la espalda. Colabora si puedes.
El cáncer no lo elegimos, nos elige él.
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